Soluciones para la sordera a través del tiempo

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Soluciones para la sordera a través del tiempo

En algunos artículos anteriores de este blog te hemos mostrado diferentes tipos de aparatos para sordos en Tenerife que puedes encontrar en nuestro catálogo. También te hemos hablado de sus características y, sobre todo de las múltiples ventajas que experimentan las personas que los utilizan. Hoy queríamos, sin embargo, echar atrás la mirada para contarte algunas curiosidades de la historia y la evolución de los audífonos.

Ni siquiera los arqueólogos consiguen ponerse de acuerdo del momento de la historia humana en que se puede calcular su origen. Es cierto que entre los restos de Pompeya se encontraron pequeñas trompetillas metálicas que probablemente tenían la función de amplificar el sonido y que utilizaban personas con deficiencias auditivas, pero esa misma función podrían tener otros objetos de forma similar hallados en Egipto y Mesopotamia.

El uso de trompetillas metálicas siguió en vigor hasta finales del siglo XIX cuando Alexander Graham Bell, cuya esposa, por cierto, padecía también de sordera, obtuvo la patente del primer audífono eléctrico, aunque es cierto que aquellos primeros modelos eran excesivamente pesados y de gran tamaño. No fue hasta mediado el siglo XX cuando la aparición de los transistores ayudo por fin a reducir su tamaño, lo que sin duda fue una importante contribución a la popularización de los aparatos para sordos en Tenerife.

La revolución de los microchips ha llegado, como es lógico, también a la industria de los audífonos, cosa que ha permitido tanto una reducción aún mayor de su  tamaño como, sobre todo, una mejora radical en la calidad del sonido reproducido.

Uno de los últimos avances que, por supuesto puedes encontrar en el Centro Audiológico Botánico, son los audífonos compatibles con los más modernos teléfonos móviles.